¿Los sacos anales de un perro requieren cirugía?

Todos los perros tienen dos glándulas anales que utilizan para lubricar el ano al defecar o como un reclamo oloroso hacia otros canes. Sin embargo, si el perro es incapaz de vaciar esas glándulas o sacos anales por sí solo, pueden inflamarse lo que le provocará importantes molestias. Cualquiera puede vaciar manualmente los sacos anales de su perro, aunque en los casos más extremos el perro pasará por el quirófano.

Esta operación se llama saculectomía, y consiste en la extirpación de los sacos anales del perro. Es una operación delicada, ya que no existe una técnica precisa que nos asegure que no habrá ninguna complicación. De hecho, la incontinencia fecal permanente es un efecto secundario bastante habitual en perros que han pasado por esta operación así que antes se someterá al perro a todo tipo de tratamientos médicos para solucionar el problema de salud que presenta tu mejor amigo.


Si se trata de un caso extremadamente grave y repetitivo al veterinario no le quedará otro remedio que no sea plantearos la saculectomía. Una de las alternativas a esta operación, por la que el perro pasará antes del quirófano, es la fistulización quirúrgica. El veterinario abrirá quirúrgicamente los sacos anales para que drenen libremente, y la herida cicatrizará de manera natural. Esto es algo que solo puede hacer un veterinario, así que ante síntomas de infección de los sacos anales o de inflamación en las glándulas, hay que visitar al especialista, especialmente si el perro ya ha sufrido antes este tipo de problemas.

Hay casos en los que no tendrás que acudir al veterinario, sino que tú mismo le puedes apretar los sacos anales al perro para vaciarselos y aliviar el dolor. Ten en cuenta que se trata de una zona muy sensible de su anatomía, ya que allí acaban un montón de terminaciones nerviosas, por lo que es una intervención muy dolorosa. Como mucho se los apretaremos una vez al mes, una sola vez.

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