¿Cómo puedo saber si mi perra está embarazada?

Si tu perrita ya es adulta y ha tenido su primer celo está preparada para ser “mamá” en cualquier momento (salvo que la hayas esterilizado). Por supuesto, es el veterinario quien te puede confirmar con certeza si está embarazada o no, pero si la conoces bien, hay algunos síntomas que son pistas más que claras sobre esa posibilidad.


La gestación de una perra dura aproximadamente dos meses. Hasta la mitad del embarazo no verás su barriguita abultada, pero antes, algunos cambios en su cuerpo y en su comportamiento pueden ponerte sobre aviso:

  • Las mamas. Durante las primeras semanas, las mamas de tu perrita se verán algo hinchadas, más grandes de lo habitual. Los pezones también se vuelven más oscuros y puede que suelten algo de líquido (suero previo a la aparición de la leche una vez que dé a luz).
  • Flujo vaginal. El tapón de mucosa que “sella” el útero de la perra se está formando por lo que no es extraño que presente pérdidas leves de este fluido transparente y gelatinoso en el que no debe haber sangrado (entonces podría tratarse del celo, de un embarazo que no va bien o de una lesión o infección).
  • Barriguita. A las tres o cuatro semanas, el abultamiento del vientre resulta evidente y, a medida que pase el tiempo, su tamaño se hará mayor.
  • Cambios de conducta. Si durante unos días la alimentación de tu perrita es reducida y, pasados estos, empieza a comer más que nunca, puede ser un síntoma de embarazo. Observa también si está más apagada y “dormilona”. Algunas perritas están más mimosas y todas, a medida que se acerca el parto, preparan su “nido” (buscan un rincón tranquilo y calentito, tal vez donde haya alguna manta, cojines…). Dependiendo de su carácter, puede que en las últimas semanas se muestre algo arisca. No te preocupes, es normal y transitorio. Se trata del instinto “maternal” de protección que empieza a despertarse.
  • ¿Te ha servido de ayuda?
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