7 signos para saber si un perro está envenenado

La ingesta de sustancias tóxicas por parte de los perros puede causarles graves lesiones, e incluso puede provocarles la muerte. Reconocer los síntomas de un posible envenenamiento es básico para actuar con rapidez, acudir al veterinario y evitar el peor de los finales.

Ellos no pueden decir lo que les ocurre, pero hay signos claros que indican que un animal puede haber tomado o inhalado algo que está causando un grave daño a su organismo.

Productos de limpieza, agua estancada, alimentos inofensivos para los humanos pero fatales para los perros, una planta, un trozo de madera pintada con un producto tóxico, un desparasitante que absorbe a través de su piel o un pedazo de carne con veneno… el peligro de envenenamiento es real y siempre debes vigilar que tu perro no lama o coma algo si no estás segura de su procedencia.

Envenenamiento canino: síntomas para reconocerlo


Pesa a todas las precauciones posibles el perro puede ingerir una sustancia tóxica y sentirse mal de manera repentina o pasadas unas horas. Los signos más comunes de envenenamiento en perros son los siguientes:

  • Vómitos y/o diarreas. Si tu perro, sin motivo, aparente vomita bruscamente después de comer o a mitad de la digestión, puede que estos vómitos sean la respuesta de su organismo que está intentando expulsar el veneno que ha ingerido.
  • Mareos, desorientación y dificultad al caminar. Es otro de los signos más comunes. Si un perro está absolutamente normal y tras ingerir o lamer algo, tal vez del suelo, comienza a andar dando tumbos, hay que acudir al veterinario de manera inmediata. Estos síntomas indican que el veneno está actuando con rapidez afectando a su sistema nervioso.
  • Temblores o convulsiones. Se dan en los casos más graves y pueden no producirse de manera inmediata. Son signos perfectamente visibles y una señal de alarma que necesita atención urgente.
  • Jadeos rápidos. Es un síntoma leve pero avisa de las dificultades respiratorias que está sufriendo el perro, tal vez por inhalar accidentalmente cualquier tipo de veneno. Estos jadeos suelen ir acompañados de babeo o exceso de salivación.
  • Aletargamiento o hiperactividad. Si ves que tu perro ha comido algo extraño durante vuestro paseo, vigila su comportamiento posterior por si notas algún cambio inexplicable. Según el tipo de veneno del que se trate, las reacciones son distintas. El animal puede mostrar un repentino nerviosismo o, por el contrario, quedarse acurrucado en un rincón. Observa atentamente su evolución. Ese aletargamiento puede incluso llevarle a la pérdida de conocimiento. Si ves que, a medida que pasan las horas, cada vez se mueve menos, corre a las urgencias veterinarias.
  • Parálisis. Algunas sustancias tóxicas paralizan una determinada zona del cuerpo del animal. Las patas, el cuello… es un síntoma claro y preocupante porque indica la presencia de un potente veneno que necesita un rápido antídoto.
  • Color de las mucosas. Si tienes sospechas de un posible envenenamiento, fíjate en algunos síntomas externos evidentes, entre ellos el cambio de tono de la lengua y las mucosas. En algunos, casos las encías, la lengua y las mucosas de la boca se oscurecen. Las pupilas dilatadas o el lagrimeo inexplicable también pueden indicar envenenamiento.

No tienen por qué aparecer todos los síntomas para reconocer que tu perro ha ingerido algo venenoso. Aún así es importante tenerlos en cuenta, sobre todo aquellos que pueden ser síntomas también de otras enfermedades.

¿Qué hacer si sospechas que tu perro está envenenado?

Reaccionar con calma y rapidez puede salvar la vida del animal. Es importante recabar toda la información sobre la posible sustancia tóxica que ha causado el envenenamiento. Saber si el perro ha tenido contacto con un planta para él tóxica, si le has dado algún alimento que no toma habitualmente, si le has visto lamer algún producto de limpieza… todos esos datos son fundamentales para facilitar el diagnóstico veterinario y aplicar las medidas adecuadas para neutralizar el veneno.

Acude a la consulta lo antes posible y no actúes por tu cuenta, por ejemplo intentando provocar el vómito al perro, sin que te lo indique el veterinario porque podrías empeorar la situación.

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