Bañar a tu perro


¿Cuando puedo bañar a mi cachorro por primera vez?¿Cada cuanto tiempo he de bañarlo?¿Como he de hacerlo? Estas y muchas otras preguntas son las que nos hacemos cuando tenemos un perro.

Muchos expertos opinan que los perros no deberían ser bañados ya que al hacerlo les arrebatamos su olor y este es su medio de identidad. Otros piensan que solo necesitan ser bañados cuando están muy sucios o cuando el veterinario lo aconseje. Aunque si se trata de un perro doméstico que va a convivir con nosotros lo más conveniente será que esté limpio para evitar que podamos contraer determinadas infecciones. Además la convivencia es mucho más cómoda si huelen bien y están limpios.

Si le bañamos más de lo que deberíamos podemos destruir las defensas que posee y la grasa que evita el resecamiento de la piel y por tanto la caspa. Además la humedad permanece en el pelo del perro durante un par de días aunque se haya secado, por lo que hay que reducir el número de baños a lo estrictamente necesario.

Si no tenemos otro remedio porque el perro se ensucia mucho por su actividad por el medio en el que vive, utilizaremos un champú en seco o en polvo y le cepillaremos con mucha regularidad. No debemos engañarnos, por más que duchemos al perro no va a oler a rosas, tienen un olor más fuerte que los humanos. Hay determinados olores que no se pueden eliminar durante el baño, solo es posible hacerlos desparecer mediante un tratamiento médico.

Hay determinadas partes del cuerpo de nuestra mascota que requieren una dedicación especial como son los ojos, oídos, las patas, la piel y las glandulas anales.

El ambiente ideal para bañar al perro es fuera de casa y con un clima cálido. Esto beneficiará al perro y también a nosotros ya que evitaremos que lo ponga todo perdido. Será necesario para un limpieza completa, que el día que decidamos bañarle también lavemos la alfombrilla o manta sobre la que duerme.

Utensilios necesarios para el baño

Si no podemos bañarlo en una bañera buscaremos un recipiente similar que llenaremos de agua tibia hasta la mitad. Utilizaremos un champú suave especial para perros que nos podrá recomendar el veterinario. Aún así es recomendable leer la etiqueta antes de usarlo. También necesitaremos una toalla vieja y limpia para secarle, el secador es optativo.

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