¿Cómo desparasitar a un cachorro?

(Mat Hayward) || Shutterstock

La desparasitación del cachorro es imprescindible para asegurarnos de que nuestro perro no sufrirá ningún problema provocado por los parásitos, ya sean internos o externos; pero hay una edad en la que cobra una importancia especial: cuando son cachorros. El sistema inmune de los cachorros todavía no está del todo formado, así que no podrás desparasitar al cachorro como si fuese un perro adulto porque su cuerpo no resistirá el tratamiento, que puede dañar seriamente al animal.


Tu veterinario es el encargado de diseñar una estrategia de desparasitación para el perro recién nacido, que con toda probabilidad empezará entre los 21 y 30 días de vida, e incluirá una serie de recordatorios cada dos o tres semanas. Al mes y medio se le aplicará la primera vacuna, pero cuidado: si el perro no está desparasitado no podrás vacunarlo, ya que al tener el cuerpo lleno de parásitos la vacuna no será efectiva. A esas edades la desparasitación se hace con jarabes o pastas, fáciles de digerir para el cachorro.

Cómo desparasitar cachorros de forma casera

Pero más allá de seguir las pautas de medicación y con el calendario de vacunación fijado por el veterinario también tenemos una serie de remedios caseros para desparasitar al cachorro que complementarán la desparasitación natural. Por ejemplo, las hojas de poleo secas esparcidas alrededor de la cama del perro acabarán con las garrapatas, para lo que puedes bañar al animal en una infusión de poleo o en una mezcla 50/50 de agua y vinagre de manzana. Para las pulgas puedes pulverizarlo con aceite de lavanda o de eucalipto.

Otra cosa es la desparasitación interna, ya que al ser un perro todavía lactante algunos tratamientos caseros para desparasitar a un perro bebé pueden acabar dañándolo porque su función es más fuerte y exclusiva de los perros adultos. Las semillas frescas de calabaza o de limón, una cucharadita de aceite de germen de trigo o una de hígado de bacalao eliminan estos parásitos, pero hay  que asegurarse de que no le provocarán daños digestivos. Por eso antes de seguir estos tratamientos conviene hablarlo con el veterinario.

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