A qué edad el cachorro puede dormir fuera

Acostumbrar a un perro a dormir fuera de casa puede ser complicado en un principio pero tras el esfuerzo recibiremos la recompensa de tener un perro independiente y seguro. Para conseguir este propósito se debe adiestrar al cachorro desde muy temprana edad, pero teniendo en cuenta que se trata de un perro pequeño y vulnerable. Para evitar que se pase la noche llorando o ladrando seguiremos unas pautas conociendo a qué edad el cachorro puede dormir fuera.

Edad recomendada para que el cachorro duerma fuera

Tras la separación de la madre y superada la edad del destete, el cachorro poco a poco comienza a valerse por sí mismo, aunque todavía es un perro muy pequeño e indefenso. Una vez superados los 3 meses y medio y con su calendario de vacunas al día, el perro puede explorar el exterior con seguridad. Poco a poco se le enseñarán pautas de comportamiento para que respete los espacios y entienda cual es su lugar en la familia.


A partir de los 6 meses es el momento adecuado para empezar el adiestramiento canino con cariño y firmeza. Desde los 6 meses hasta el año el perro está preparado para dormir fuera. Por tanto, la transición se produce en la etapa de adolescencia de los perros, que abarca desde los 6 a los 12 meses. Atrás ha quedado la inseguridad y nerviosismo de cachorro. Se trata por tanto de un momento de cambio en su crecimiento y en su capacidad de aprendizaje.

Pautas para enseñar a un cachorro a dormir solo

Un cachorro siempre demanda atenciones y cuidados. No quiere estar solo y mucho menos si el cambio supone alejarle de sus amos. Por ello hay que seguir unas pautas de conducta respetando las edades del perro:

  1. No hay que acostumbrar al cachorro a dormir junto a sus amos y pasado un tiempo, sin explicación alguna que pueda entender el perro,  expulsarlo a otro lugar. El perro lo entenderá como un castigo. Por ello, si tienes claro que el perro dormirá fuera de la casa acostumbralo a dormir en otra habitación para que desde pequeño conozca los espacios.
  2. El cambio, de dormir en casa a pasar a dormir fuera, puede ser un poco traumático en sus primeros días. Es posible que el perro llore o ladre pidiendo atenciones. Es importante mantener una postura firme y no ceder. En pocos días el perro habrá entendido que ese es su lugar a la hora de dormir. Solo necesita acostumbrarse.
  3. El cambio de ubicación para dormir debe contar con todas las comodidades posibles. Una cama cómoda acompañada de una manta y agua limpia deben ser prioridades a la hora de dormir fuera. El perro debe encontrarse confortable en su nueva ubicación.
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