Displasia de Cadera

Displasia de cadera canina

La displasia de cadera es una de las enfermedades de perros relativamente más comunes en algunas razas de perros, y pese a la creencia de que sólo los perros grandes son propensos a padecerla, está demostrado que los perros medianos también pueden tener esta enfermedad de perros.

Los perros que sufren displasia de cadera no suelen ser detectados hasta los 2 años de edad, ya que los cachorros no nacen con los síntomas de esta enfermedad canina. Sin embargo, sí que es posible que las crías nazcan con cierta predisposición a desarrollar la displasia cuando crezcan.

Además, hay que vigilar el avance de esta enfermedad, porque existe el riesgo de que acabe derivando en un doloroso tipo de artritis. Esto se debe a que el síntoma más característico de las displasia es tener las caderas demasiado laxas, lo cual acaba desgastando los huesos.

Síntomas de la Displasia de Cadera en perros

La displasia se reconoce fundamentalmente por la dificultad del perro para correr. Los cambios será graduales, pero podemos estar atentos a los síntomas de la displasia de cadera que suelen ir apareciendo y son característicos de esta enfermedad:
  • Rigidez de las patas traseras
  • Dolor en las patas y la cadera al andar o al tocarse
  • Dificultad para levantarse después de un rato largo de reposo.
  • Cojera
  • Pararse con las patas traseras muy juntas entre sí
  • Caminar con las patas traseras juntas dando pequeños saltos o balanceándose
  • Chasquidos o crujidos (crepitación) en la cadera cuando el perro se levanta o camina.
Estos síntomas no tienen porque aparecer todos a la vez ni ser permanentes, ya que pueden ir apareciendo y desapareciendo. Esto también dependerá de los tratamientos y medidas de prevención que reciba el perro.

Tratamiento de la Displasia de Cadera en perros

Realmente la displasia de cadera no tiene una cura que elimine esta enfermedad de los perros, sino tratamientos para calmar el dolor y, en caso de detectar esta enfermedad a tiempo, emplear tratamientos de prevención para que no se agrave. Estos tratamientos pueden ser con medicación o con cirugía, aunque será el veterinario quien decidirá el tipo de tratamiento según la raza, el tamaño el peso, la edad...
  • Tratamiento medicinal: el veterinario asignara una dosis concreta de antiinflamatorios y analgésicos para aliviar el dolor y la inflamación de las patas. Esto puede ir acompañado de dieta, si el perro tiene exceso de peso, y tratamiento de fisioterapia, hidroterapia y masajes.
  • Tratamiento con cirugía: este tipo de tratamiento para la displasia de cadera lo valorará el veterinario, aunque implica un riesgo elevado y no garantiza la desaparición de los dolores.
 

Remedios para calmar el dolor y cuidar las caderas

Si detectamos algún síntoma de displasia de cadera y queremos aliviar el dolor, o queremos evitar su aparicion y desarrollo, existen algunas pautas que ayudarán a nuestro perro:
  • Un dieta que le permita mantener el peso y no aumentarlo, o perderlo si pesa demasiado, de forma que las caderas soportarán menos carga.
  • Ejercicio suave a base de paseos, y si son por la playa mejor. Si es una raza de perros de actividad alta deberá rebajar el nivel y la potencia de ejercicio y evitar juegos bruscos que impliquen saltos o posibles golpes.
  • Nadar es un alternativa de ejercicio beneficiosa para la displasia ya que se mueve pero sin cargar peso sobre las caderas.
  • Aplicar masajes suaves en la zona doloridaPerro que nada

Prevenir la displasia de cadera

La displasia de cadera se puede evitar con cuidados y medidas preventivas, pero también podemos intentar reducir la probabilidad de que nuestro perro la padezca conociendo sus antecedentes genéticos. Esta enfermedad es congénita, por lo que además de saber si nuestra raza es propensa o no, es recomendable que a la hora de comprar un cachorro deberíamos conocer si hay muchos antecedentes de displasia en su familia con la ayuda de certificados médicos y veterinarios.